Cerrajeros Rubí

Hay algo aún importante y que marca realmente la diferencia entre un buen cerrajero o un profesional aprovechado: la amabilidad, el buen trato al cliente y la honradez. Por desgracia, en nuestro gremio hay mucho listillo que se aprovecha del desconocimiento de sus clientes en materia de cerrajería para inflarles los precios con excusas falsas, que ofrecen por teléfono un presupuesto y después de realizar el servicio exigen otro muy superior por motivos que no son reales, técnicos que disponen de una gran maña para resolver los problemas pero que son incapaces de tranquilizar a sus clientes u ofrecerles una sonrisa... Desde que empecé en el mundo de la cerrajería conocí técnicos de todos tipos y colores, desde los más honrados a los más piratas, y tuve claro desde el principio como quien quería ser yo: un profesional honrado y transparente que ofrece siempre la solución más eficaz y económica, no sumando nunca ni un céntimo de más a la factura.

Desde hace años formo parte del equipo de Cerrajeros Urgentes y me reafirmarno en que para salir adelante en el negocio de la cerrajería es necesario ser conocido como alguien sincero y noble, y tener una buena reputación entre los clientes. Me enseñaron que buena parte de los ingresos de un cerrajero profesional provienen de la fidelización de los clientes, que vuelven a llamarte si han quedado satisfechos contigo cuando vuelven a necesitar a un cerrajero profesional o si saben de alguien que lo necesita. Por eso, siempre soy de lo más amable con todos mis clientes, incluso con aquellos que te llaman maldiciendo a las 4 de la mañana porque han perdido las llaves estando de fiesta y no pueden entrar en casa.

cerrajeros rubi

Sigo también atendiendo alguno de los servicios que me hacen llegar desde TEKNIRAPID, empresa con la que empecé en mis inicios y que cuenta con grandes profesionales de la cerrajería. Al principio les acompañaba en todos sus servicios para ir aprendiendo las mejores formas de tratar cada caso, y me fui especializando más allá de las cerraduras, que ya conocía, para adentrarme en el universo un poco más complejo de las cajas fuertes, las persianas metálicas, los automatismos y los cierres de vehículos. A medida que fui tomando rodaje, en TEKNIRAPID empezaron a delegar en mi los servicios que iba teniendo controlados totalmente. Así me convertí en un cerrajero profesional y autónomo.

Todavía alguna vez, cuando me encontraba con algun caso inédito o que aún no sabía como resolver de la mejor manera, recurría a TEKNIRAPID llamándoles para que me aconsejaran. Aprendí a montar persianas metálicas, a repararlas y a motorizarlas de forma eficiente. Conocí cada secreto de las cajas fuertes, las formas de abrirlas, repararlas e instalarlas optimizando su uso. Los pormenores de puertas blindadas y acorazadas, hasta familiarizarme con cada uno de sus tipos y modelos. Aprendí el arte de la colocación de rejas y ballestas, pieza estética y de seguridad de gran eficacia contra robos en edificios de todo tipo. Corría el año 2008 cuando mi padre, después de toda una vida dedicada a la cerrajería y habiéndome enseñado todo cuanto sabía, decidió jubilarse para pasar el resto de sus días. Confiando totalmente en mi, me traspasó todos sus clientes habituales, fidelizados a lo largo de los años, muchos de los cuales ya me conocían por los servicios que les había prestado durante los 7 años anteriores. Empecé a trabajar como cerrajero 100% independiente, dedicándome a todas las facetas de la cerrajería gracias a mis años de aprendizaje, y me convertí en el hombre más feliz del mundo: por fin me dedicaba totalmente a lo que me gusta.

Cerrajero económico Rubí

Desde entonces, en el año 2008, fui optimizando mi empresa para ofrecer a los clientes un precio cada vez más bajo. La crisis de ese año obligó al sector a bajar los precios por la caída de los servicios. Se dispararon las solicitudes de deshaucios por parte de bancos, y para ello los juzgados recurrieron a nosotros, los cerrajeros, para echar a las gentes de sus casas. Desde mi humile posición, me negué a colaborar en el desahucio de familias que hubieran perdido el trabajo por culpa de la crisis, muchas veces familias con niños que habían trabajado honradamente para salir adelante y que se habían visto atrapados en la encerrona de las hipotecas, el gran engaño de esa crisis.

En lugar de eso, bajé todavía más los precios para que toda esa gente que estaba perdiendo el empleo o a la que le habían bajado el sueldo pudiera seguir recurriendo a un profesional cerrajero de confianza en lugar de tener que recurrir a piratas sin conocimientos que se aprovecharían de ellos. Bajé también los precios a todas las empresas fidelizadas para las que trabajaba, en sus servicios de persianería, automatismos y cambios de cerraduras, para seguir contando con su fidelidad. Todo esto fue a costa de reducir mis ingresos y los de mi familia, pero con el paso del tiempo el esfuerzo dio sus frutos, y me encontré que cada vez contaba con más clientes fidelizados y mi buena fama como cerrajero económico atraía hacia mi los amigos y familiares de aquellos que ya habían sido atendidos por mi. El gran volumen de trabajo que empecé a atender me llevó a formar parte de Cerrajeros Urgentes.

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